Af PosterFefmon2025 CASTELLANO (2)

Un cartel, un slogan y un valor

 
Partiendo del slogan general, “CRECIENDO JUNTOS»  os ofrecemos una fragmentación trimestral de su contenido para facilitar la profundización y el trabajo más específico en las posibles líneas de actuación en cada colegio.
Crecer nos evoca dinamismo y superación. Es un proceso y, como todo proceso, requiere tiempo y constancia. Hay un crecimiento biológico -que la propia fuerza y energía vital se encarga de ello- y hay un crecimiento personal que es terreno fértil, dentro de nuestro corazón y capacidades, que requiere un compromiso individual. Nuestra interioridad no crece por azar, requiere trabajo delicado y perseverante.

Primer trimestre: Juntos cuidamos


Durante este primer trimestre centramos nuestra atención en el tema del cuidado y su importancia, tanto a nivel personal como comunitario. Consideramos el cuidado en todos sus niveles poniendo especial hincapié en la salud, tanto física como psicológica. El autocuiado beneficia un adecuado desarrollo como personas y mejora la calidad de vida. Es una responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos -mejora nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos- y hacia las personas con las que nos relacionamos -nos permite unas relaciones más serenas y tranquilas-. El cuidado exige tiempo y delicadeza, como todas las cosas importantes en la vida.
Tenemos presente, por supuesto, el cuidado de la Naturaleza, que Francisco alababa con tanto mimo y detalle, reconociendo en ella el inmenso y especial regalo salido de las manos de Dios.
Lo hacemos juntos, combinando los esfuerzos y trabajos de todas las personas en orden a crear un mundo más justo, solidario y respetuoso con toda forma de vida. Unidos en fraternidad universal.

Segundo trimestre: Juntos transformamos


La auténtica transformación social estará precedida de una transformación personal. El compromiso y la implicación de cada individuo es requisito previo para que la transformación social sea efectiva, eficaz y sostenible. No se trata de parchear y seguir el torpe “tente mientras cobro”. Nuestras conductas de hoy tienen resonancia en las generaciones futuras. No se trata de que el mundo está disponible para nuestro uso y disfrute a capricho. El mundo pertenece a todos los seres humanos -a los actuales y a los que lo disfrutarán, también con pleno derecho, en las generaciones venideras-. No olvidemos que ha sido un regalo para todos los seres humanos. Dice un proverbio: “La tierra no es herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.” Se trata de transformar, juntos, la tierra para convertirla en más habitable, más humana y más fraternal.
El cuidado de las relaciones humanas, especialmente con las personas más cercanas, es lo más transformador. El ámbito familiar, laboral y social más cercano será el objetivo prioritario de nuestra labor transformadora. No podemos “trans-formare” (cambiar de forma), cambiar de fisonomía, cambiar lo que sucede a nuestro alrededor si seguimos haciendo lo mismo. Si queremos resultados distintos tendremos que hacer cosas distintas.
El serio compromiso personal y social será el motor de las grandes transformaciones sostenibles en el tiempo.

Tercer trimestre: Juntos iluminamos


En este trimestre insistiremos en un matiz aún más franciscano. Dentro del Centenario Franciscano que estamos celebrado (2023-2026), conmemoramos la Pascua de San Francisco. Hacemos un recuento para ver el itinerario que se ha seguido desde el 2023: Los 800 años de la Regla, la Navidad de Greccio (2023), los Estigmas (2024), el Cántico
de las Criaturas (2025) y la Pascua de Francisco (2026). A esta última se le ha llamado la iluminación de San Francisco. Inspirándonos en este acontecimiento nos proponemos “iluminar” juntos, cuidando nuestro planeta en un entorno más global.
Todos podemos ser luz para los demás. Somos partícipes de la Luz, con mayúsculas: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn. 8, 12).
Un gesto, una palabra de aliento, una sonrisa, una presencia al lado de quien lo necesita, la entrega de tu propio tiempo en favor de una causa digna… son luz. Quien es luz no puede dejar de brillar. Tiene más fuerza y poder una pequeña llama que toda la oscuridad, porque aquella vence sobre ésta y, además, con suavidad. Las personas, el mundo y el planeta necesitan seres luminosos para que la oscuridad que reina vaya perdiendo fuerza. Francisco, con su vida y obra, ha demostrado ser seguidor de la Luz.
Nuestro gran reto será ser luz para mentes, corazones y manos. Se requiere un paso previo: en actitud humilde y orante, tendremos que llenarnos de la energía que emana de
quien es la auténtica Luz del mundo.